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Salud20 de abril de 2026

México irrumpe en la investigación del Alzheimer con un avance sobre su origen y detección temprana

En la carrera global por entender el Alzheimer, la investigación mexicana ha marcado un punto de inflexión al localizar con mayor precisión el origen del daño cerebral y abrir nuevas posibilidades para detectarlo en etapas tempranas mediante métodos no invasivos desde el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Foto: IPN
En la carrera global por entender el Alzheimer, la investigación mexicana ha marcado un punto de inflexión al localizar con mayor precisión el origen del daño cerebral y abrir nuevas posibilidades para detectarlo en etapas tempranas mediante métodos no invasivos desde el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Foto: IPN

En la carrera global por entender el Alzheimer, la investigación mexicana ha marcado un punto de inflexión al localizar con mayor precisión el origen del daño cerebral y abrir nuevas posibilidades para detectarlo en etapas tempranas mediante métodos no invasivos desde el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El descubrimiento, que fue portada de la revista científica Brain Communications de la Universidad de Oxford, sitúa la capa II de la corteza entorrinal del hipocampo en el centro del debate como el punto donde comienza la enfermedad, una región que había permanecido en gran medida inexplorada.

El investigador José Luna Muñoz explicó que esta área sirve como puerta de entrada al hipocampo y es la primera en deteriorarse, afectando directamente las funciones cognitivas. Aunque los informes científicos sugerían desde 1991 que la degeneración comienza en la corteza entorrinal, no existían herramientas moleculares suficientemente precisas para confirmarlo.

Researcher José Luna Muñoz explained that this area serves as the gateway to the hippocampus and is the first to deteriorate, directly affecting cognitive functions. Although scientific reports had suggested since 1991 that degeneration begins in the entorhinal cortex, there were no sufficiently precise molecular tools to confirm it. Photo: IPN
El investigador José Luna Muñoz explicó que esta área sirve como puerta de entrada al hipocampo y es la primera en deteriorarse, afectando directamente las funciones cognitivas. Aunque los informes científicos sugerían desde 1991 que la degeneración comienza en la corteza entorrinal, no existían herramientas moleculares suficientemente precisas para confirmarlo. Foto: IPN

La clave del avance radica en el uso del anticuerpo Tau 423, desarrollado por el científico británico Claude Wischik, capaz de detectar alteraciones tempranas de la proteína tau (asociada exclusivamente con el Alzheimer) en etapas previas a la formación de lesiones visibles con los métodos tradicionales.

Gracias a este marcador, los científicos mexicanos pudieron observar procesos degenerativos que antes pasaban desapercibidos, lo que explica por qué esta región del cerebro había sido subestimada durante décadas.

El hallazgo no solo redefine el origen de la enfermedad, también abre la posibilidad de diagnósticos no invasivos. El equipo ha detectado la proteína tau en tejidos periféricos como la sangre y los epitelios orales, lo que permitiría identificar el Alzheimer en etapas tempranas sin necesidad de procedimientos complejos o post mortem.

Este avance es clave en un contexto global donde se estima que para 2050 más de 150 millones de personas vivirán con demencia.

Además, los investigadores señalan que estos biomarcadores podrían servir para evaluar la efectividad de los tratamientos, un desafío que actualmente requiere largos periodos de observación clínica.

 Researchers point out that these biomarkers could serve to evaluate the effectiveness of treatments, a challenge that currently requires long periods of clinical observation. Photo: IPN
Los investigadores señalan que estos biomarcadores podrían servir para evaluar la efectividad de los tratamientos, un desafío que actualmente requiere largos periodos de observación clínica. Foto: IPN

El proyecto es resultado de décadas de colaboración científica entre el IPN, el Biobanco Nacional de Demencias y otras instituciones, consolidando una línea de investigación que busca trasladar el estudio del Alzheimer del análisis post mortem a la detección en pacientes vivos.

Para los especialistas, este desarrollo posiciona a México a la vanguardia de la investigación en neurociencia, al tiempo que abre nuevas posibilidades para enfrentar una enfermedad que, aunque todavía no tiene cura, podría detectarse y abordarse mucho antes de que sus efectos se vuelvan irreversibles.

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