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Cultura19 de noviembre de 2025

Arte sin fronteras: artistas binacionales construyen puentes entre México y Estados Unidos con ALMA

Artistas binacionales construyen puentes entre México y Estados Unidos con ALMA

En una ciudad que late al ritmo de murales, violines de mariachi y guitarras chicanas, un grupo de artistas binacionales se reunió en la Ciudad de México para hacer algo más que mostrar su obra: vinieron a construir puentes.

A través del programa Puentes Creativos, impulsado por la iniciativa binacional ALMA, creadores de distintos campos culturales exploraron cómo el arte puede transformar la relación entre México y Estados Unidos y cambiar la narrativa en torno a las comunidades migrantes.

“Muchas veces he sentido que no soy ni de aquí ni de allá, y un día dije: no, soy tanto de aquí como de allá; pertenezco al mundo”, dijo la cantautora nacida en Chicago Rosalba Valdez, hija de migrantes michoacanos. Su música bilingüe, comprometida con la justicia social, habla de su comunidad y de las luchas diarias de las familias mexicanas en Estados Unidos.

Binational Artists Build Bridges Between Mexico and the United States with ALMA. Chicago-born singer-songwriter Rosalba Valdez, daughter of Michoacán migrants. Photo: Hans Leguízamo MxPA
Cantautora nacida en Chicago Rosalba Valdez, hija de migrantes michoacanos. Foto: Hans Leguízamo MxPA

“Mi música es bilingüe, tiene distintos géneros, porque mi identidad es bicultural”, explicó, orgullosa de llevar su historia a México a través de Puentes Creativos. Para ella, visitar la Ciudad de México no es solo una invitación: es una responsabilidad de “contar una historia de resistencia y empoderamiento” y de “humanizar a nuestra gente”.

ALMA: cultura para cambiar la narrativa

ALMA es una iniciativa binacional dedicada a transformar la manera en que se entiende la relación entre México y Estados Unidos. Guiada por el lema “Conectando culturas, construyendo un futuro compartido para México y Estados Unidos”, busca abrir espacios de diálogo, representación e incidencia para construir una visión más justa, equilibrada y compartida entre ambos países.

En este esfuerzo, la cultura es una herramienta estratégica. A través del arte surgen conversaciones sobre pertenencia, memoria, migración, justicia social e identidad. Esta segunda visita técnica de artistas forma parte del trabajo continuo de ALMA para fortalecer el intercambio cultural y construir lazos sostenibles entre las comunidades mexicanas y mexicoamericanas a ambos lados de la frontera.

Durante tres días, los participantes recorrieron recintos culturales emblemáticos de la Ciudad de México, visitaron instituciones y proyectos independientes, se reunieron con artistas y directores culturales, y compartieron sus experiencias en foros de reflexión colectiva. Todo con un objetivo común: reconocer que la cultura mexicana no termina en la frontera.

“Sin migrantes no hay cultura, no hay comida, no hay futuro”

Desde el cine documental y el arte inmersivo, Nicolás Díaz Magaloni, un chicano nacido en Los Ángeles y criado en el norte de California, ve con claridad el impacto de su comunidad en Estados Unidos.

Nicolás Díaz Magaloni, a Chicano born in Los Angeles and raised in Northern California, clearly sees the impact of his community in the United States. Photo: Hans Leguízamo MxPA
Nicolás Díaz Magaloni, un chicano nacido en Los Ángeles y criado en el norte de California, ve con claridad el impacto de su comunidad en Estados Unidos. Foto: Hans Leguízamo MxPA

“Viviendo en Los Ángeles, no hay arte ni cultura sin la cultura mexicana y latinoamericana”, dijo. Díaz recuerda que sin la mano de obra migrante “no hay comida en Estados Unidos; California no podría sostener su infraestructura”.

Los murales del Valle Central, el Este de Los Ángeles, el cine chicano y las nuevas generaciones de artistas son, dijo, prueba viva de que la cultura latina y chicana está en todas partes.

Para Díaz, programas como ALMA y Puentes Creativos son clave para cambiar la narrativa. “La cultura no tiene fronteras. Somos mexicanos, aunque vivamos en Estados Unidos, y es importante que México también nos vea y nos reconozca como parte de esta historia”, explicó.

Música, memoria y orgullo: de Chicago a Nueva York

El impacto de esta identidad binacional se siente en cada acento y en cada cuerda. Ingrid Gachupín, violinista de mariachi nacida en Manhattan e hija de padres de Puebla y de la Ciudad de México, encontró en la música tradicional un puente hacia sus raíces.

 Ingrid Gachupín, a mariachi violinist born in Manhattan to parents from Puebla and Mexico City, found in traditional music a bridge to her roots. Photo: Andrea Hernández MxPA
Ingrid Gachupín, violinista de mariachi nacida en Manhattan e hija de padres de Puebla y de la Ciudad de México, encontró en la música tradicional un puente hacia sus raíces. Foto: Andrea Hernández MxPA

“El mariachi me hizo sentir más conectada con mi familia y con sus raíces”, dijo. “Sin el mariachi nunca me habría interesado la música que escuchaban mis padres. Me enseñó la belleza de nuestras tradiciones”.

Participar en Puentes Creativos, dijo Gapuchín, ha sido inspirador. Vuelve a Nueva York con nuevos conocimientos que espera compartir con sus colegas. A quienes sueñan con vivir una vida artística binacional les ofrece un consejo sencillo pero poderoso: “No tengas miedo. Aprovecha cada oportunidad, grande o pequeña. No digas que no sin intentarlo”.

Del barrio al mural, de la ONG al colectivo

El puente cultural no se construye solo en las grandes ciudades. También nace en las zonas rurales y en los campos agrícolas. Desde el Valle Central de California, la artista visual Gabriela Santos, originaria de la Ciudad de México e hija de migrantes oaxaqueños, combina su trabajo en una ONG de apoyo a migrantes con talleres de arte comunitario, desfiles, altares de Día de Muertos y proyectos de preservación cultural.

From California’s Central Valley, visual artist Gabriela Santos—originally from Mexico City and daughter of Oaxacan migrants—combines her work in a migrant-support NGO with community art workshops, parades, Day of the Dead altars, and cultural preservation projects. Photo: Pamela Cruz MxPA
Desde el Valle Central de California, la artista visual Gabriela Santos, originaria de la Ciudad de México e hija de migrantes oaxaqueños, combina su trabajo en una ONG de apoyo a migrantes con talleres de arte comunitario, desfiles, altares de Día de Muertos y proyectos de preservación cultural. Foto: Pamela Cruz MxPA

Su organización, Hola Raza, promueve actividades para preservar las tradiciones mexicanas lejos de casa. Van desde carros alegóricos para el Cinco de Mayo hasta posadas y altares que muestran la diversidad de México y las muchas maneras de celebrar la vida y la muerte. También forma parte del Mexican Folk Art Collective, que reúne a artistas y artesanos mexicanos y mexicoamericanos que viven en Estados Unidos con creadores radicados en México.

“Ver el país desde afuera es muy distinto”, dijo. “Te reconfiguras, te arraigas más en los símbolos y entiendes la importancia de la identidad. El arte se vuelve una forma de resistencia, para evitar que nuestra cultura se convierta en una versión ‘hollywoodizada’”.

Voces chicanas: historia, radio y dignidad

La visita también reunió a figuras con largas trayectorias en el movimiento chicano. Julio César Guerrero recordó cómo su familia se vio afectada por los programas de repatriación de mexicanos en Estados Unidos durante el siglo XX y cómo, a través del movimiento por los derechos civiles, surgió una identidad chicana política para combatir la discriminación y la exclusión.

Julio César Guerrero recalled how his family was affected by the repatriation programs of Mexicans in the U.S. during the 20th century and how, through the civil rights movement, a political Chicano identity emerged to fight discrimination and exclusion. Photo: Pamela Cruz MxPA
Julio César Guerrero recordó cómo su familia se vio afectada por los programas de repatriación de mexicanos en Estados Unidos durante el siglo XX y cómo, a través del movimiento por los derechos civiles, surgió una identidad chicana política para combatir la discriminación y la exclusión. Foto: Pamela Cruz MxPA

Durante décadas trabajó como periodista y organizador comunitario, cofundó estaciones de radio comunitaria y creó el primer noticiero chicano de alcance nacional en Estados Unidos. Su objetivo era que los barrios latinos escucharan noticias sobre sus propias luchas, y no solo lo que ocurría en Europa o en otros lugares.

“El arte y los medios alternativos han sido nuestra manera de contar nuestra historia y de resistir”, explicó Guerrero. De los corridos de la época revolucionaria al muralismo chicano, el arte, dijo, “es una escuela pública al aire libre” donde el barrio aprende sobre sí mismo.

Murales, migración y esperanza

Otra voz presente fue la del muralista Cornelio Campos, originario de Cherán, Michoacán, y radicado en Carolina del Norte. Migró primero a Los Ángeles y después al sureste de Estados Unidos como jornalero agrícola. De esas experiencias surgió su obra artística, que aborda la migración, la explotación laboral, los choques culturales y la esperanza.

Another voice present was that of muralist Cornelio Campos, originally from Cherán, Michoacán, and living in North Carolina. Photo: Andrea Hernández MxPA
Otra voz presente fue la del muralista Cornelio Campos, originario de Cherán, Michoacán, y radicado en Carolina del Norte. Foto: Andrea Hernández MxPA

“Mi arte empezó casi como terapia”, subrayó Campos. Pero pronto se convirtió en una narrativa global con la que se identifican migrantes de América Latina, África y Europa. Por eso evita limitar su obra a una sola bandera; quiere hablar de la experiencia humana de cruzar fronteras.

Para Campos, Puentes Creativos representa “un paso más” para construir conexiones, aprender de los procesos que ya existen en México y compartir herramientas con jóvenes que sueñan con ser artistas. Su mensaje es claro: “Sé insistente y persistente. No abandones tus sueños. Yo llegué como jornalero agrícola y hoy vivo de mi arte. Eso también es posible”.

Bolero, identidad y resistencia en clave chicana

El cantante de bolero Enrique Ramírez creció entre Texas y Torreón, en una familia donde la música se convirtió en refugio desde muy temprano. Cuando migró a Estados Unidos enfrentó discriminación y choques culturales; sin embargo, el movimiento chicano lo ayudó a recuperar su orgullo y su identidad. “Gracias al movimiento chicano pude recuperar mi cultura y mi orgullo”, recordó.

Bolero singer Enrique Ramírez grew up between Texas and Torreón, in a family where music became a refuge from an early age. Photo: Pamela Cruz MxPA
El cantante de bolero Enrique Ramírez creció entre Texas y Torreón, en una familia donde la música se convirtió en refugio desde muy temprano. Foto: Pamela Cruz MxPA

Para Ramírez, ser chicano es una continuidad histórica que conecta a su comunidad con Aztlán. Con su grupo Los Peludos dedica su música a promover la unidad, las raíces y la esperanza, y ya trabaja en su segundo álbum, siempre con el mismo compromiso: que su arte sea un puente.

Como artista binacional, uno de sus mayores obstáculos ha sido acceder a los espacios de difusión y culturales en Estados Unidos. Aun así, su enfoque bilingüe le ha permitido llevar mensajes de solidaridad a una comunidad latina que, dice, “ya no es poca cosa”.

Su participación en ALMA le abrió nuevas herramientas y conexiones con artistas chicanos. A los creadores jóvenes les da un consejo directo: conocerse a sí mismos, trabajar con disciplina y no soltar nunca sus metas. “La vida es corta… Hay que invertir tiempo y trabajo”, dijo.

Un futuro compartido

De Chicago a Nueva York, de Los Ángeles al Valle Central, de Texas a Carolina del Norte, las historias de estos artistas muestran que la cultura mexicana y mexicoamericana está reconfigurando el mapa cultural de América del Norte. Su trabajo aborda temas como la migración, la identidad, la memoria, la justicia social, la pertenencia y la comunidad.

Con iniciativas como ALMA y su programa Puentes Creativos, estos esfuerzos dejan de ser dispersos y comienzan a formar una red binacional de colaboración, donde artistas, colectivos, instituciones culturales y organizaciones sociales se reconocen y se apoyan mutuamente.

La cultura, nos recuerdan, no reconoce muros ni garitas aduaneras. Viaja en guitarras, violines, murales, poemas y documentales. Y en cada paso deja algo claro, algo que a menudo se niega: las comunidades mexicanas y de origen mexicano no son una carga que llevamos, sino una fuerza creativa esencial para el presente y el futuro de ambos países.

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