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Cultura9 de septiembre de 2026

De Acapulco al mundo: México inventó el pádel entre sol, paredes y glamour

El empresario mexicano Enrique Corcuera construyó una cancha demasiado pequeña para ser de tenis y demasiado original para quedarse en casa. México acababa de inventar el pádel.

El empresario mexicano Enrique Corcuera construyó una cancha demasiado pequeña para ser de tenis y demasiado original para quedarse en casa. México acababa de inventar el pádel. Foto: pexels
El empresario mexicano Enrique Corcuera construyó una cancha demasiado pequeña para ser de tenis y demasiado original para quedarse en casa. México acababa de inventar el pádel. Foto: pexels

Acapulco olía a sal, a coco y a bronceador. Corría 1969: el sol caía sobre la bahía y Las Brisas encarnaba el lujo despreocupado de un puerto frecuentado por estrellas, empresarios y aristócratas. En el patio trasero de una de esas residencias, el empresario mexicano Enrique Corcuera construyó una cancha demasiado pequeña para ser de tenis y demasiado original para quedarse en casa. México acababa de inventar el pádel.

No nació dentro de una federación ni en un estadio de primer nivel; surgió como una solución doméstica a la falta de espacio y terminó convertido en un deporte que practican más de 35 millones de personas en más de 150 países, según los últimos datos de la Federación Internacional de Pádel.

Corcuera era un apasionado del tenis, pero los terrenos de su casa no permitían construir una cancha de medidas reglamentarias. El relato oficial sostiene que diseñó una cancha de 20 metros de largo por 10 metros de ancho, colocó una red en el centro y la rodeó con paredes de tres metros.

Lo que en el tenis habría parecido un obstáculo se convirtió en el alma del nuevo juego. La pelota podía golpear la pared, volver a la cancha y alargar el punto. La pared dejó de ser un límite: empezó a jugar.

El deporte tenía antecedentes. La Lawn Tennis Association del Reino Unido documenta juegos de pala practicados a bordo de barcos británicos durante el siglo XIX y el desarrollo del platform tennis en Estados Unidos a partir de la década de 1910.

Sin embargo, esas disciplinas no eran el pádel que se juega hoy: la federación internacional reconoce la cancha cerrada de Acapulco como la primera de la historia de este deporte.

Viviana Corcuera también dejó su huella en esa cancha bañada por el sol del Pacífico. La Federación Internacional de Pádel le atribuye la redacción del primer reglamento, que preparó como regalo de cumpleaños para su esposo. La improvisación adquirió entonces dimensiones, reglas y una identidad propia.

En junio de 2022, el Senado de la República otorgó un reconocimiento póstumo a Enrique Corcuera, fallecido en 1999, y honró en vida a Viviana Corcuera por la creación y la promoción del deporte mexicano.

No es un detalle menor que el pádel haya nacido ahí. Una investigación de la Universidad de Columbia describe el Acapulco de mediados del siglo XX como uno de los destinos más glamorosos del mundo. Los hoteles y las residencias miraban al Pacífico mientras el puerto se convertía en punto de encuentro del turismo internacional.

Entre terrazas abiertas al mar, cuerpos bronceados y reuniones que acercaban a distintas nacionalidades, esa cancha empezó a despertar curiosidad. El ambiente cosmopolita de Acapulco le dio al nuevo juego su primera ruta fuera de México.

Durante una visita a la casa de los Corcuera, el empresario y aristócrata Alfonso de Hohenlohe descubrió el deporte. Llevó la idea a la Costa del Sol española y, en 1974, construyó las dos primeras canchas del país en el Marbella Club.

El archivo histórico del hotel recuerda que los trabajadores transformaron una cancha de tenis con muros de concreto y malla metálica. El pádel cambió el aroma tropical de Acapulco por la brisa mediterránea y empezó a difundirse entre los huéspedes del club.

Un año después, el argentino Julio Menditeguy lo descubrió en Marbella y lo llevó a su país. Argentina sacó al pádel de los clubes exclusivos, lo convirtió en un fenómeno popular y desarrolló una cultura competitiva que, junto con España, definiría el deporte durante décadas.

Hacia la década de 1980, ese juego mexicano ya había llegado a Brasil, Uruguay, Chile, Francia, Estados Unidos y Canadá. En 1988 se constituyó la Asociación Argentina de Pádel, considerada por la federación internacional la primera organización nacional del deporte, y Mar del Plata albergó la primera competencia internacional entre España y Argentina.

La cancha también cambió. En 1989 apareció el Crystal Palace, una estructura desmontable y transportable con paredes de vidrio creada por el entrenador argentino Jorge Galeotti. Los espectadores pudieron ver los partidos con mayor claridad y el pádel quedó listo para instalarse en clubes, plazas públicas y grandes recintos.

El 12 de julio de 1991, las asociaciones de Argentina, España y Uruguay fundaron en Madrid la Federación Internacional de Pádel. Un año después se disputó el primer Campeonato del Mundo en Madrid y Sevilla, y en 1997 se estandarizaron el reglamento y el nombre oficial “pádel”.

La profesionalización avanzó con el Padel Pro Tour, lanzado en 2005; el World Padel Tour, disputado entre 2013 y 2023; y Premier Padel, creado en 2022 como circuito profesional oficial bajo la dirección de la federación internacional.

El Informe Mundial de Pádel 2025 permite medir el recorrido de esa pelota que empezó rebotando contra una pared de Acapulco: más de 35 millones de jugadores, 24.600 clubes y 77.300 canchas en 150 países y 20 territorios dependientes.

Solo en 2025 se construyeron 14.355 canchas, mientras que el número de torneos organizados por la federación pasó de 182 a 290. Para 2026, la organización ya representaba a 100 federaciones nacionales.

México también vive un crecimiento acelerado. Un diagnóstico publicado por la federación en marzo de 2024 contabilizó más de 300.000 jugadores amateur, 1.500 canchas y 320 clubes, y señaló que el juego organizado había pasado de cinco estados en 2018 a 29.

El círculo se cerró simbólicamente el 28 de noviembre de 2025, cuando la Federación Internacional de Pádel celebró su Asamblea General en Acapulco y presentó ahí su informe anual. El deporte volvía a la ciudad donde había nacido 56 años antes.

España y Argentina construyeron buena parte de su historia competitiva y le dieron una dimensión profesional, pero su acta de nacimiento sigue oliendo a coco, a bronceador y a mar: Acapulco, México, 1969.

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