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Cultura25 de noviembre de 2025

Tortillas: del maíz y el comal al espacio exterior, el alimento que conecta a México con el mundo

La tortilla es mucho más que un alimento cotidiano: es un símbolo que cuenta la historia de México y alimenta a millones de personas.
La tortilla es mucho más que un alimento cotidiano: es un símbolo que cuenta la historia de México y alimenta a millones de personas.

La tortilla es mucho más que un alimento cotidiano. Es un símbolo que cuenta la historia de México, alimenta a millones de personas, representa la identidad cultural y, sorprendentemente, también ha llegado al espacio exterior.

Este alimento ancestral ocupa un lugar central por su valor nutricional, social e incluso tecnológico, como lo demuestra su trayecto desde las cocinas prehispánicas hasta las misiones espaciales de NASA, una prueba de que su importancia trasciende fronteras.

Su historia comienza en tiempos ancestrales, cuando los pueblos mesoamericanos descubrieron que el maíz, considerado sagrado, podía convertirse en un alimento versátil y nutritivo gracias a la nixtamalización.

Ese proceso, que consiste en cocer el grano en agua con cal, permitió liberar nutrientes esenciales, suavizar el grano y transformarlo en masa. Desde entonces, la tortilla se volvió inseparable de la vida cotidiana: acompañaba rituales, alimentaba a comunidades enteras y fue testigo del nacimiento de culturas.

Más de 2,500 años después, la tortilla conserva un lugar privilegiado en la mesa mexicana. Suaves, calientes y aromáticas, las tortillas hechas a mano o a máquina siguen en el corazón de innumerables platillos, desde tacos y chilaquiles hasta quesadillas, enchiladas y sopas.

Su valor nutricional la convierte en un alimento completo: contiene calcio, magnesio, fósforo, potasio, vitaminas del grupo B, fibra y proteína, lo que la vuelve esencial para el bienestar de millones de personas.

Pero su historia no se quedó en México. Su reputación cruzó fronteras y llegó a la Estación Espacial Internacional. En 1985, durante la misión STS-61B, el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela pidió tortillas para su menú en órbita.

La NASA descubrió que, a diferencia del pan, las tortillas no producen migajas que puedan flotar y dañar equipos delicados en microgravedad. Además, se conservan bien durante periodos prolongados, ocupan poco espacio y permiten envolver otros alimentos de forma segura. Desde entonces se volvieron un artículo habitual en las misiones espaciales, donde acompañan a astronautas de distintas nacionalidades. Así, la tortilla viajó del comal al cosmos y demostró una capacidad de adaptación notable.

Cada día, México celebra este alimento que no solo nutre, sino que representa comunidad, trabajo del campo, tradición y orgullo. La conmemoración busca honrar a quienes siembran y cosechan el maíz, lo nixtamalizan y lo transforman en un producto esencial para la vida diaria. También reconoce a las tortillerías del país, a las cocineras tradicionales y a las familias que transmiten la técnica de generación en generación.

Sin embargo, la importancia de la tortilla también es económica. Su producción sostiene cadenas agrícolas completas, impulsa regiones rurales dedicadas al cultivo del maíz y es un componente indispensable de la seguridad alimentaria nacional. En un país donde alrededor del 94% de la población come tortillas todos los días, su presencia es vital y su precio impacta directamente en el presupuesto de los hogares.

Hoy, en un mundo que busca alimentos nutritivos, sostenibles y con sentido cultural, la tortilla destaca como un ejemplo. Está ligada a la tierra, es muy nutritiva, accesible y versátil. No es casualidad que se aprecie en las cocinas internacionales y que incluso la haya adoptado la exploración espacial.

La tortilla es patrimonio, futuro, identidad y ciencia. Es el puente que conecta al México profundo con el México contemporáneo, y que une al país con el resto del mundo, incluso más allá de la Tierra misma. Celebrarla significa reconocer la riqueza de una tradición milenaria que sigue creciendo, innovando y nutriendo, literalmente, universos enteros.

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