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Cultura18 de mayo de 2026

De la Sierra Tarahumara a la Gran Muralla: atletas indígenas mexicanos conquistan China

Forjados entre montañas, barrancas y caminos de tierra, cinco atletas indígenas mexicanos cruzaron el mundo para salir victoriosos de una de las carreras más exigentes del planeta: el Maratón de la Gran Muralla de China. Foto: great-wall-marathon.com
Forjados entre montañas, barrancas y caminos de tierra, cinco atletas indígenas mexicanos cruzaron el mundo para salir victoriosos de una de las carreras más exigentes del planeta: el Maratón de la Gran Muralla de China. Foto: great-wall-marathon.com

Forjados entre montañas, barrancas y caminos de tierra, cinco atletas indígenas mexicanos cruzaron el mundo para salir victoriosos de una de las carreras más exigentes del planeta: el Maratón de la Gran Muralla de China.

Entre miles de escalones de piedra, pendientes imposibles y una ruta que desafía incluso a corredores profesionales, los mexicanos de comunidades rarámuri y mixteca dominaron el podio del 23.º Maratón de la Gran Muralla, celebrado el pasado fin de semana en Huangyaguan, China.

La escena parecía improbable: hombres y mujeres nacidos en algunas de las regiones más remotas de México superando a corredores internacionales en uno de los monumentos más emblemáticos del mundo.

Pero para ellos, correr nunca ha sido solo un deporte.

«Nosotros nacimos corriendo. Desde muy pequeños trotábamos, ya fuera persiguiendo animales o simplemente jugando. Es un legado que nos dejaron nuestros padres y abuelos», afirmó Antonio Ramírez Hernández, corredor rarámuri de 28 años y ganador absoluto del maratón varonil de 42 kilómetros.

Ramírez, originario de la Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua, terminó la carrera con un tiempo oficial de 3:27:06, según los resultados del evento.

Acostumbrado a correr con huaraches tradicionales hechos con suela de llanta, Antonio tuvo que adaptarse al asfalto y calzar tenis para correr debido a las condiciones del recorrido chino. Aun así, mantuvo su ritmo en una competencia marcada por más de 5,000 escalones repartidos a lo largo de la Muralla.

«No pensé en nada. Durante la carrera, la meta era simplemente llegar al punto final… Es muy emocionante haber ganado», dijo después de la competencia.

La victoria mexicana no terminó ahí: en el maratón femenil, Sabina Martínez León, también rarámuri, se quedó con el tercer lugar con un tiempo de 4:44:22. Mientras tanto, en el medio maratón de 21 kilómetros, las corredoras mixtecas Miriam Morales Hernández y Balbina Morales Santiago terminaron primera y segunda en la rama femenil.

Miriam ganó con un tiempo de 1:38:49 y además impuso un nuevo récord en la categoría, mientras que Balbina terminó segunda con 1:57:59. En el medio maratón varonil, José Mario Ramírez Hernández se llevó el segundo lugar con 1:56:41.

Los resultados oficiales fueron publicados por los organizadores del evento, una carrera considerada entre los maratones más duros del mundo por sus cambios de altitud, sus escaleras y su clima extremo.

En medios mexicanos y asiáticos, las imágenes de los corredores indígenas avanzando sobre la Gran Muralla llamaron la atención no solo por la victoria deportiva, sino también por su simbolismo cultural.

Los rarámuri, cuyo nombre puede traducirse como «los de pies ligeros», han alcanzado reconocimiento internacional por su extraordinaria resistencia física y su tradición de correr largas distancias en la Sierra Tarahumara. Su historia inspiró investigaciones científicas, documentales y libros como Born to Run, que popularizó a nivel mundial su capacidad de recorrer enormes distancias.

Por su parte, las corredoras mixtecas llevaron a China otra historia de resistencia: la de mujeres indígenas mexicanas que, desde comunidades rurales del sur de México, hoy destacan en competencias internacionales.

La carrera, organizada desde 1999, cruza uno de los tramos más emblemáticos de la Gran Muralla, a unos 130 kilómetros de Beijing, y cada año reúne a corredores de decenas de países.

Pero este año, el protagonismo fue de México. Entre banderas, cámaras y corredores extranjeros agotados por la dureza de la ruta, fueron los atletas indígenas quienes avanzaron con paso firme sobre las piedras milenarias de China.

De la Sierra Tarahumara y la Mixteca a la Gran Muralla, el mensaje fue claro: la resistencia que nace en las comunidades indígenas de México también puede conquistar el otro lado del mundo.

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