Mexican Press Agency
México · Estados Unidos
Cultura17 de abril de 2026

Guillermo Cortés conquista el mundo y reaviva la esperanza del taekwondo mexicano

Guillermo Cortés conquista el mundo y reaviva la esperanza del taekwondo mexicano
Guillermo Cortés conquista el mundo y reaviva la esperanza del taekwondo mexicano

Sobre el tatami en Taskent, Uzbekistán, donde el silencio pesa tanto como los golpes y cada punto se disputa al límite, un adolescente mexicano sostuvo la mirada, midió la distancia y ejecutó con precisión. Guillermo Cortés, con apenas 16 años, se convirtió en campeón mundial juvenil de taekwondo y una vez más colocó a México en la cima de una disciplina que forma parte de su identidad deportiva.

La escena fue épica: frente a él estaba el surcoreano Ji Woon Ha, representante de Corea del Sur, una potencia histórica en este deporte que no solo inventó el taekwondo moderno, sino que también lo ha dominado durante décadas. Por eso, la victoria de Cortés en la categoría de menos de 59 kilogramos no es solo una medalla de oro, es una declaración de que México sigue siendo competitivo entre la élite mundial.

El triunfo resonó de inmediato en todo el país; desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum dedicó palabras que sintetizan el significado del logro: “Es el orgullo de México”, dijo, y destacó la disciplina y el sacrificio que se requieren para alcanzar ese nivel a tan temprana edad, con entrenamientos intensos, días de escuela y una vida marcada por la constancia.

Detrás de ese oro hay una historia que no se ve en el podio, pues hay días que comienzan antes del amanecer, horas de repetición técnica, lesiones, fatiga y la presión de competir representando a un país. Cortés, como muchos atletas juveniles, vive entre dos mundos: el aula y el alto rendimiento.

Pero su victoria también habla de una historia más amplia, ya que el taekwondo ha sido, desde hace más de dos décadas, uno de los pilares del deporte mexicano. Desde su integración al programa olímpico en los Juegos de Sídney 2000, México encontró en el tatami un espacio de éxitos constantes. Esa primera medalla de bronce de Víctor Estrada fue el inicio de una tradición que creció con el tiempo.

En Atenas 2004, los hermanos Óscar Salazar e Iridia Salazar confirmaron el potencial con plata y bronce, pero el punto más alto llegó en Pekín 2008, cuando Guillermo Pérez y María del Rosario Espinoza ganaron el oro olímpico. Espinoza, además, construiría una de las carreras más completas del deporte mexicano, sumando bronce en Londres 2012 y plata en Río 2016.

Sin embargo, después de ese ciclo dorado llegó una pausa incómoda, luego de que México no alcanzara el podio de taekwondo en Tokio 2020 y París 2024. Una sequía de 12 años que encendió las alarmas en una disciplina acostumbrada a dar resultados.

Por eso, el nombre de Guillermo Cortés adquiere otra dimensión. No es solo un campeón juvenil: es una señal de renovación, un recordatorio de que el talento sigue surgiendo y de que el cambio generacional está en marcha.

La actuación mexicana en Uzbekistán refuerza esa lectura. Ese mismo día, la joven Darah Ponce también subió al podio con una medalla de plata en la categoría de menos de 44 kilogramos, lo que da fuerza a una delegación que había estado cerca del podio en días previos.

Más allá de los números, lo que se está construyendo es un relato: el de una nueva generación que crece con referentes claros, pero también con la presión de devolver a México a la élite olímpica. Los Juegos de Los Ángeles 2028 ya asoman en el horizonte como una oportunidad para cerrar el ciclo de sequía. En ese contexto, Cortés no solo ganó una final, abrió una posibilidad.

Relacionado: México está de moda: establece récord turístico con 8.3 millones de visitantes internacionales en octubre de 2025. #MexicoDeModa

SecciónCultura
Republica esta notaNuestro periodismo se puede republicar libremente, con crédito completo a Mexican Press Agency y a sus autores. Avísanos antes en [email protected].

Más de Cultura

Todas las notas →