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Opinión12 de junio de 2025

California se levanta contra la tiranía

El pueblo de California, y su sistema de gobierno, que aunque no es perfecto ha reconocido la necesidad de contrarrestar las tendencias totalitarias y dictatoriales del presidente Trump, ha salido a las calles. Foto: Manuel Ortiz / MxPA
El pueblo de California, y su sistema de gobierno, que aunque no es perfecto ha reconocido la necesidad de contrarrestar las tendencias totalitarias y dictatoriales del presidente Trump, ha salido a las calles. Foto: Manuel Ortiz / MxPA

Por Diego Alberto Mendoza Díaz. Opinión SPR. Agencia Mexicana de Prensa.

El lunes 9 de junio de 2025, fuimos testigos de la imagen internacional de un hombre ondeando la hermosa bandera mexicana sobre vehículos en llamas, una poderosa representación del espíritu de la patria mexicana desde su fundación, un espíritu que se opone a la discriminación y la esclavitud y que siempre ha sido símbolo de libertad.

Antes de adentrarme en el tema principal, quisiera ofrecer un breve resumen histórico del Estado de California y su profunda conexión con la nación mexicana. Como es bien sabido, desde la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, tras la invasión estadounidense del territorio mexicano, California fue anexada como botín de guerra por la nación del norte. En aquel entonces, Estados Unidos era gobernado por otro loco expansionista e imperialista, el presidente James Polk, un racista que apoyó las falsas pretensiones de los invasores texanos que buscaban la independencia porque se negaban a acatar las leyes mexicanas que prohibían la esclavitud.

La causa fundamental de la guerra y la pérdida del territorio mexicano fue que México representaba y defendía la libertad, oponiéndose a la esclavitud. En contraste, Estados Unidos apoyaba la esclavitud y el racismo. Aunque la nación racista y proesclavista ganó la guerra y México perdió más de la mitad de su territorio, los ideales permanecieron.

Aunque California se perdió, las personas que vivían allí, muchas de ellas mexicanas, no se marcharon. Con el tiempo, tanto la población mexicana restante como muchos colonos angloamericanos aprendieron a adaptarse a la diversidad a medida que el territorio se repoblaba. Esto fue lo que permitió que California se convirtiera en uno de los estados más ricos y poderosos de Estados Unidos.

De hecho, California es una potencia económica por derecho propio, clasificada como la cuarta economía más grande del mundo. Su diversidad, crecimiento multicultural, políticas progresistas e inversión tecnológica la han convertido en una fuerza global. Gran parte de ese poder proviene de su fuerza laboral, compuesta en gran medida por migrantes, la mayoría de ellos de nacionalidad mexicana.

Sin embargo, la retórica segregacionista continúa, ahora encarnada por un individuo que, además de ser racista y tener un historial de comportamiento depredador, tiende al autoritarismo, llevando al país hacia una verdadera dictadura. Alguien cuyos argumentos son huecos, arrastrando a su país tanto económica como socialmente.

Estados Unidos ha utilizado durante mucho tiempo los derechos humanos como justificación para la invasión y la intervención en otros países. Pero ¿qué está haciendo dentro de sus propias fronteras? El presidente actual está violando descaradamente esos mismos derechos, ignorando los protocolos internacionales y desacatando los principios y directrices, respaldados por orientaciones prácticas, para la protección de los derechos humanos de los migrantes vulnerables, que incluyen:

  1. Primacía de los derechos humanos
  2. No discriminación
  3. Acceso a la justicia
  4. Rescate y asistencia inmediata
  5. Gobernanza transfronteriza
  6. Políticas de repatriación basadas en derechos
  7. Protección contra la violencia y la explotación
  8. Fin de la detención de migrantes
  9. Protección de la unidad familiar
  10. Protección de los niños migrantes
  11. Protección de las mujeres y niñas migrantes
  12. Derecho a la atención médica
  13. Derecho a un nivel de vida adecuado
  14. Derecho al trabajo
  15. Derecho a la educación
  16. Derecho a la información
  17. Monitoreo y rendición de cuentas
  18. Protección de los defensores de derechos humanos
  19. Recolección y protección de datos
  20. Gobernanza y cooperación migratorias

Estos son acuerdos establecidos por las Naciones Unidas, violados flagrantemente por la actual administración estadounidense con una impunidad impactante, marcada por acciones xenófobas, racistas, intolerantes y letales.

El pueblo de California, y su sistema de gobierno, que aunque no es perfecto ha reconocido la necesidad de contrarrestar las tendencias totalitarias y dictatoriales del presidente Trump, ha salido a las calles. Entre las muchas banderas ondeadas estaba la bandera mexicana, erigiéndose como símbolo de libertad y tolerancia. California hoy vive bajo la amenaza del fascismo, y su pueblo no se echa atrás.

El pueblo de California es valiente. Se levantó y alzó su voz contra la tiranía y el terror, provocados por un hombre que representa una amenaza no solo para la paz de su propio país, sino para el mundo entero. Debemos entender que California no es un estado estadounidense más. Como mencioné antes, es una potencia global por derecho propio. Y ese poder proviene de su tolerancia y de su gente, la mayoría de la cual es de ascendencia mexicana, que se remonta a 1848.

El impacto de estas protestas refleja la identidad de una California que rechaza el racismo y está dispuesta a luchar por su libertad. La violencia con la que el dictador Trump ataca tanto al gobierno como al pueblo de California es brutal, su intento de imponer su voluntad como lo han hecho los tiranos más viles de la historia.

Como se dijo antes, el espíritu de los californianos está arraigado en la libertad. La mayoría, de ascendencia mexicana, se opuso históricamente a la esclavitud y se adaptó a una nueva realidad, enriqueciendo la tierra con gente trabajadora de todo el mundo, personas que han hecho de California una potencia global.

Todo esto se debe a los valores de progreso, libertad e identidad social. Son los trabajadores quienes sostienen la grandeza de este estado. Es su pueblo el que se levantó para defender sus ideales, incluso frente a la presencia militar, arriesgando sus vidas.

Porque el ondear de la bandera mexicana no fue un acto de provocación, sino un símbolo de la libertad del pueblo. Eso es lo que representa la nación mexicana. México representa verdaderamente la libertad del pueblo, el antirracismo y, bajo su gobierno actual, la bandera del progreso en el hemisferio.

“No a la violencia” es el mensaje transmitido por nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, y el gobernador de California, Gavin Newsom, porque lo que busca el dictador Trump es justificar su violencia y destruir a seres humanos que simplemente buscan una vida mejor y que contribuyen significativamente al crecimiento del país.

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