¿Una economía sin inmigrantes? Los republicanos proponen reemplazarlos con menores
La expulsión masiva de inmigrantes ha impactado a industrias que dependen de su mano de obra. Como respuesta, algunos gobernadores y legisladores republicanos creen que la solución es revertir las protecciones para menores contra el abuso laboral.

La expulsión masiva de inmigrantes indocumentados está afectando a industrias que dependen de su mano de obra barata, como la agricultura, la construcción, el turismo y la hotelería. Gobernadores y legisladores republicanos de Arkansas, Florida, New Hampshire, New Jersey, Iowa, Ohio y Wisconsin creen tener la solución: eliminar las protecciones para menores contra el abuso laboral para que puedan ocupar los puestos de trabajo que quedan vacantes.
Los republicanos enfrentan fuertes críticas por cómo su ofensiva contra los inmigrantes está afectando a sectores de la economía que dependen de la mano de obra barata. Su solución propuesta: reemplazarlos con niños y adolescentes.
El esfuerzo de reforma comenzó a cobrar impulso en 2022, cuando las legislaturas controladas por los republicanos en New Hampshire y New Jersey aprobaron las primeras leyes que permitían a los menores de 14 a 17 años trabajar más horas y de noche.
En 2023, los gobernadores republicanos de Iowa y Arkansas siguieron el ejemplo. Kim Reynolds, de Iowa, permitió que los jóvenes de 14 años trabajaran en ocupaciones peligrosas como la construcción, la fabricación de fuegos artificiales, la demolición y las lavanderías industriales, y que los de 16 años sirvieran alcohol en restaurantes. Sarah Huckabee Sanders, de Arkansas, fue más allá al eliminar el requisito de que los empleadores verificaran la edad de un menor u obtuvieran el consentimiento de los padres.
Actualmente, los republicanos impulsan iniciativas similares en estados donde tienen mayorías legislativas, como Ohio y Wisconsin (en este último, reducir a 14 años la edad legal para servir alcohol en bares y restaurantes). Mientras tanto, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, lidera la ofensiva con la propuesta más ambiciosa hasta ahora para desregular el trabajo infantil: el Proyecto de Ley del Senado (SB) 918.
Según la Coalición Contra el Trabajo Infantil, los menores son menos propensos a rechazar salarios bajos, sindicalizarse o exigir mejores condiciones laborales.
«¿Por qué decimos que necesitamos importar extranjeros, incluso ilegalmente, cuando los adolescentes solían trabajar en estos complejos turísticos?», dijo DeSantis. «¿Y qué hay de malo en esperar que nuestros jóvenes trabajen a tiempo parcial ahora? Así era cuando yo era niño».
UNA COSTOSA CAMPAÑA ANTINMIGRANTE
Algunas figuras republicanas ya se habían pronunciado sobre este tema. En 2012, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich calificó las leyes de trabajo infantil como «realmente estúpidas» y sugirió que los niños deberían trabajar como conserjes escolares. Treinta años antes, en 1982, el presidente Ronald Reagan intentó permitir que los jóvenes de 14 y 15 años trabajaran más horas por menos del salario mínimo, pero una coalición de demócratas, sindicatos, maestros, padres y grupos de desarrollo infantil bloqueó el esfuerzo.
Hoy, esa vieja idea se fusiona con la necesidad de abordar la escasez de mano de obra causada por las políticas migratorias republicanas, particularmente en la agricultura, la construcción, el turismo y la hotelería, siendo Florida un ejemplo paradigmático.
Una ley anterior, la SB 1718, impulsada por el gobernador DeSantis y vigente desde julio de 2023, obliga al uso del sistema digital E-Verify para empleadores con 25 o más trabajadores, impone multas de hasta $1,000 por día por contratar trabajadores indocumentados y permite la revocación de licencias comerciales. También establece hasta cinco años de prisión por transportar a una persona indocumentada a través de las fronteras estatales, y hasta 15 años si se transporta a un menor o a más de cinco personas (lo que significa que un ciudadano estadounidense podría enfrentar prisión por llevar a su pareja o familiar indocumentado en Florida). La ley también prohíbe a los gobiernos locales emitir identificaciones a personas indocumentadas y anula las licencias de conducir emitidas en otros estados a personas sin estatus legal, limitando la movilidad y el acceso a empleos y servicios básicos. Los hospitales deben preguntar a los pacientes sobre su estatus migratorio, lo que desalienta la atención médica.
El resultado ha sido un éxodo masivo de la mano de obra barata que utilizan las granjas, las obras de construcción, los hoteles, los restaurantes y otros servicios, lo que agrava situaciones de crisis como la limpieza y reconstrucción posteriores a los huracanes. El Florida Policy Institute estimó que esta ley le costaría a la economía del estado $12.6 mil millones en su primer año debido a la pérdida de trabajadores y la reducción del gasto de los consumidores.
DEJEN TRABAJAR A LOS NIÑOS
El Proyecto de Ley del Senado 918, actualmente en discusión en la legislatura de Florida y redactado por la oficina del gobernador DeSantis, tiene como objetivo explícito abordar la escasez de mano de obra causada por las políticas migratorias restrictivas. Propone lo siguiente:
Eliminar los límites sobre el número de horas que los jóvenes de 16 y 17 años pueden trabajar durante el año escolar.
Eliminar las restricciones que impiden que los menores trabajen más de 8 horas si tienen clases al día siguiente.
Eliminar los descansos obligatorios de 30 minutos para comer.
Permitir que los menores trabajen después de las 11 p.m.
Lo mismo se aplica a los jóvenes de 14 y 15 años. Ya no tendrían límites en el número de horas de su jornada laboral si han completado la escuela secundaria, tienen una exención escolar o están en programas de educación en el hogar o virtuales. Tampoco tendrían derecho a un descanso de 30 minutos cada cuatro horas.
El proyecto de ley fue aprobado el 25 de marzo por el Comité de Comercio y Turismo del Senado de Florida. Si es aprobado por el Senado en pleno, entraría en vigor el 1 de julio.
MALOS RESULTADOS
Los críticos de estas iniciativas republicanas señalan los malos resultados en estados que ya han flexibilizado las leyes de trabajo infantil, como Iowa y Arkansas. Estos estados han visto un aumento de las violaciones laborales, las lesiones y las muertes entre menores, junto con efectos negativos en la educación y el bienestar de los jóvenes, sin proporcionar una solución sostenible a la escasez de mano de obra.
Sindicatos como la AFL-CIO han denunciado lo que consideran un intento de reemplazar la mano de obra inmigrante con trabajadores más vulnerables, como los menores, que carecen de la experiencia o la capacitación para realizar de manera segura trabajos físicamente exigentes o peligrosos, en lugar de mejorar las condiciones laborales o facilitar las vías legales para los inmigrantes.
Grupos como la Florida Immigrant Coalition acusan a DeSantis de utilizar el trabajo infantil como una herramienta para justificar políticas antinmigratorias, ignorando el impacto económico y social más amplio de estas medidas.
Además, el Florida Policy Institute ha presentado estudios que muestran que trabajar más de 20 horas por semana durante el año escolar se asocia con tasas más altas de deserción escolar y problemas de salud mental entre los adolescentes.
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