Para México, el gusano barrenador es un problema económico, no una oportunidad política
México necesita urgentemente contener el resurgimiento de la plaga del gusano barrenador y revertirlo, primero por su propio beneficio y luego para complacer al gobierno del país vecino.

Cada día, México pierde más de 11 millones de dólares por la suspensión de las exportaciones de ganado en pie a Estados Unidos, una medida impuesta por el Departamento de Agricultura de ese país. México necesita urgentemente contener el resurgimiento de la plaga del gusano barrenador y revertirlo, primero por su propio beneficio y luego para complacer al gobierno del país vecino.
La forma en que se está abordando el asunto, sin embargo, parece reflejar la sensación de que México, en el fondo, no quiere enfrentar el problema, que preferiría evitarlo o que no le importan los inconvenientes que causa a sus socios del norte. El 30 de abril se alcanzó un acuerdo que la administración Trump consideró satisfactorio para sus demandas, pero bastaron 11 días para que Washington usara su prerrogativa (reconocida en el mismo documento) de cerrar la frontera durante 15 días a las vacas, los caballos y los bisontes mexicanos si consideraba que el problema iba en aumento. En términos de días hábiles, solo hicieron falta siete para volver las piezas al punto de partida.
Esto ocurre en un contexto en el que el mundo sigue buscando maneras de entender las decisiones de política comercial de la Casa Blanca y en el que México, por su ubicación geográfica y sus vínculos extremadamente estrechos con su vecino, se ve particularmente afectado.
Solo en las últimas semanas, acciones como la imposición de aranceles al acero y al aluminio y a algunos productos agrícolas mexicanos; la ejecución reservada de acuerdos (con su implementación unilateral e igualmente oculta) con la facción criminal Los Chapitos, que tienen un impacto fuerte y sangriento en el orden público; las acciones preventivas contra figuras de alto perfil, como la gobernadora de Baja California, que no fueron reportadas con prontitud ni siquiera explicadas; así como las ya mencionadas restricciones por el gusano barrenador, han despertado la percepción de que muchas de estas medidas no son aisladas ni independientes entre sí, y de que tienen motivaciones políticas, destinadas a generar presión sobre México.
De ahí una preocupación creciente que permea todos los sectores de la sociedad mexicana, desde el ámbito social y económico hasta el político. En estos temas, la oposición ha superado su animadversión para cerrar filas con la presidenta Sheinbaum.
Y por eso la presidenta, quizá arriesgando un menoscabo de su ya global reputación de mantener la compostura y la cabeza fría, endureció un tanto su tono retórico el lunes al expresar su desacuerdo con la decisión "injusta" de Estados Unidos. La atribuyó más a razones políticas que sanitarias (por las elecciones estadounidenses de 2026), insistiendo en que "no hay subordinación, ni podemos estar respondiendo de inmediato a todo lo que se dice cada día" y recordando a quien necesite que se lo recuerden que "México no es piñata de nadie".
ACUERDO Y GOLPES BAJOS
El gusano barrenador, o mosca del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax), es una plaga devastadora que afecta al ganado, a la fauna silvestre y, en casos raros, a los seres humanos, causando infecciones graves y potencialmente fatales. Esta enfermedad fue erradicada en Estados Unidos en la década de 1960 y en México en la de 1970, gracias a esfuerzos colaborativos que incluyeron la Técnica del Insecto Estéril, que libera moscas estériles para impedir la reproducción. Sin embargo, en los últimos años ha reaparecido en Centroamérica, con casos documentados en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y, más recientemente, en el sur de México, particularmente en Chiapas y Tabasco.
El 30 de abril, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, anunció un acuerdo con México para reanudar los esfuerzos de erradicación. México eliminaría las restricciones a las aeronaves del Departamento de Agricultura de Estados Unidos involucradas en el control de plagas y eximiría de aranceles los equipos e insumos necesarios, como moscas estériles y partes de aeronaves. En consecuencia, los puertos estadounidenses permanecerían abiertos a las importaciones de ganado.
Pero el 11 de mayo, la secretaria Rollins anunció la suspensión inmediata de las importaciones de ganado en pie (vacas, caballos y bisontes), citando la "continua y rápida propagación hacia el norte" del gusano barrenador, y señalando detecciones recientes en ranchos remotos con un movimiento mínimo de ganado en Oaxaca y Veracruz.
UNA HEMORRAGIA ECONÓMICA PARA MÉXICO
La plaga ha tenido un impacto directo en el sector ganadero mexicano, crucial para las exportaciones y la seguridad alimentaria. Una primera suspensión comenzó el 22 de noviembre de 2024, después de que se detectaran casos en la frontera sur. Según un reportaje del diario El País del 15 de diciembre, las pérdidas semanales en Chihuahua ascendían a entre 25 y 30 millones de dólares por la imposibilidad de vender 110.000 becerros, mientras que en Durango se estimaban en 7 millones de dólares, también por semana, afectando la exportación de 5.000 becerros.
Además, ese reportaje advertía que, en caso de un brote severo, el costo de la erradicación podría alcanzar los 830 millones de dólares, y que, si la plaga se extendiera a Estados Unidos, las pérdidas anuales podrían llegar a 1.000 millones de dólares, con un impacto serio en el comercio mexicano. La medida se levantó el 1 de febrero, tras la implementación de un protocolo de inspección y tratamiento previo a la exportación para evitar la entrada del gusano barrenador a Estados Unidos.
Con la nueva suspensión ya en vigor, según el secretario de Agricultura de México, Julio Berdegué, las pérdidas alcanzan los 11,4 millones de dólares por día.
Para México, es urgente detener esta crisis económica.
MEDIDAS PARA COMBATIR LA PROPAGACIÓN DE LAS INFECCIONES POR GUSANO BARRENADOR
Desde junio de 2024, la Secretaría de Agricultura ha destinado más de 167 millones de pesos (8,52 millones de dólares) a acciones estratégicas para prevenir, controlar y erradicar la plaga, lo que ha permitido al país mantener su estatus de libre de gusano barrenador, adquirido en 1991:
- Se realizan baños de aspersión con larvicidas.
- Se han establecido tres puntos de inspección, con unidades móviles para rutas alternas, como parte de las barreras sanitarias en el sur de México, especialmente en Chiapas, Oaxaca y Veracruz. Además de la aspersión de larvicidas, se realizan inspecciones para verificar que el ganado haya sido tratado, cuente con certificados de baño y que dicha documentación esté debidamente certificada.
- Se realizan diagnósticos asistidos por imágenes electrónicas, que sirven para identificar parásitos de forma temprana, lo que permite mitigar el riesgo con una respuesta rápida.
- A la fecha se han liberado 885 millones de moscas estériles desde el 30 de noviembre de 2024, en colaboración con el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas de Estados Unidos.
- Se emitieron lineamientos para reforzar la bioseguridad en las unidades de producción, controlar las importaciones de ganado provenientes de países afectados y tratar oportunamente las heridas de los animales para prevenir infestaciones.
Además, el martes, el secretario Berdegué dijo que, para superar los problemas logísticos causados por las moscas que llegan de una planta en Panamá (luego se acondicionan y se liberan en centros de empaque en Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, Chiapas), México propuso a Estados Unidos la construcción de una fábrica en la frontera con Guatemala, y aún espera respuesta.
QUINCE DÍAS PARA EVALUAR
"México está haciendo el 100 por ciento de lo que acordamos con Estados Unidos", agregó Berdegué, y anunció que se hará más: "Vamos a hacer un barrido de limpieza del Golfo de México al Pacífico, frente a Veracruz, hasta Oaxaca y el sur de Guerrero, visitando e inspeccionando el 100% de las granjas".
Dijo que, tras la inspección de 15 días, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos tendrá que evaluar los avances logrados.
El riesgo es que, más allá de las consideraciones estrictamente técnicas, los juegos políticos sigan afectando su toma de decisiones. En ese caso, México tendrá que repetir con más fuerza que quiere quedar fuera de las disputas electorales estadounidenses, y la presidenta tendrá que calcular el tono con el que el país puede ser mejor escuchado, aunque necesite ser un poco menos cortés.
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