Anatomía de una mentira: los nuevos esclavos domésticos y las protestas en Los Ángeles
Por Gustavo Ramírez Díaz. SPR INFORMA. Agencia Mexicana de Prensa.

Por Gustavo Ramírez Díaz. SPR INFORMA. Agencia Mexicana de Prensa.
En 1963, Malcolm X, activista estadounidense por los derechos civiles, describió la diferencia entre el “esclavo doméstico” y el “esclavo de campo”. Decía: “Los esclavos domésticos vivían en la casa del amo, se vestían bastante bien y comían bien porque comían su comida, las sobras que él dejaba. Vivían en el sótano o en el ático, pero vivían cerca del amo y amaban al amo más de lo que el amo se amaba a sí mismo. Darían su vida por salvar la casa del amo, incluso más rápido que el propio amo. Así se puede identificar al negro doméstico.”
Aunque reconociendo las diferencias con el sistema esclavista estadounidense, la descripción de Malcolm X puede ayudarnos a identificar a los políticos, comentaristas y periodistas mexicanos que revelaron su espíritu servil ante las manifestaciones en las calles de Los Ángeles contra la persecución llevada a cabo por el Estado bajo Donald Trump.
En su profunda servilidad, condenaron la violencia en estas protestas, como si tal violencia proviniera de los millones de inmigrantes de clase trabajadora, ignorando que durante años han sido víctimas de la violencia del aparato de comunicación de Donald Trump y que ahora son víctimas de la violencia de las agencias del gobierno estadounidense.
En su servidumbre arraigada, justifican la violencia y el relato del amo, el mismo que durante años etiquetó a los migrantes como criminales y violadores, cuando las estadísticas delictivas en Estados Unidos muestran que los ciudadanos estadounidenses cometen más delitos que los inmigrantes, tanto documentados como indocumentados. Además, el 86.4% de los detenidos por tráfico de drogas en la frontera también son ciudadanos estadounidenses.
Los periodistas y políticos que sirven a este amo violento, quien, ante la falta de resultados económicos y políticos, encuentra en los inmigrantes un enemigo común conveniente para distraer de sus fracasos, ignoraron que las protestas comenzaron como un esfuerzo por defender a los trabajadores atacados en una redada en un estacionamiento de Home Depot en el centro de Los Ángeles y en otra redada en la fábrica textil Ambience.
La servilidad nunca es gratuita, siempre espera algo a cambio. Estos sujetos del siglo XXI no buscan la libertad ni la soberanía para nuestro país, ni los derechos de nuestros compatriotas mexicanos en Estados Unidos. El deseo de estos nuevos “esclavos domésticos” es simple: el regreso del amo a México, para que puedan comer y vivir de sus sobras.
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