Trump-Musk: la gran y peligrosa fractura interna de la derecha
Por Jenaro Villamil Rodríguez. SPR Informa. Agencia de Prensa Mexicana

Por Jenaro Villamil Rodríguez. SPR Informa. Agencia de Prensa Mexicana
El mundo, y los migrantes, ya saben lo que ocurre cuando el multimillonario Elon Musk amenaza con dividir y fracturar el bloque trumpista y deja entrever que podría divulgar archivos comprometedores sobre su antiguo amigo Donald Trump que involucran a figuras vinculadas al abuso sexual.
La espectacular y escandalosa ruptura entre Trump y Musk el 6 de junio derivó en el estallido más agresivo y militarista del gobierno estadounidense contra los migrantes latinos en ciudades emblemáticas como Los Ángeles, y contra Irán en Medio Oriente, bajo el pretexto endeble de que la nación islámica había avanzado en el desarrollo de armas nucleares que representaban una amenaza para Israel, el aliado incondicional de Estados Unidos.
Experto en dramatizar la agresión e inflar sus logros, Trump provocó una ola de protestas entre el 6 y el 8 de junio por el uso de la Guardia Nacional y los Marines para perseguir a migrantes indocumentados en Los Ángeles, Chicago y otras ciudades “santuario” que enfrentan los abusos de ICE.
Ya sabemos a qué condujo esto: una ola de protestas en 2,100 ciudades estadounidenses que culminó en el movimiento #NoKings el sábado 14 de junio, Día de las Fuerzas Armadas y cumpleaños de Trump.
Entre 5 y 10 millones de manifestantes se movilizaron en ciudades grandes, medianas y pequeñas de Estados Unidos para enfrentar los excesos autocráticos de Trump. Las imágenes del sábado al domingo fueron impresionantes: 200,000 personas salieron a las calles de Los Ángeles, 10,000 en Nueva York, 30,000 en Dallas, 30,000 en Chicago, y decenas de miles más en este resurgimiento de la protesta cívica pacífica.
En medio de estos trastornos internos en Estados Unidos, Israel bombardeó unilateralmente Irán el viernes 13 de junio, bajo el pretexto de un “ataque preventivo”, que mató a más de 200 civiles en el país gobernado por los ayatolás.
Benjamin Netanyahu argumentó que Irán estaba “a meses” de desarrollar un arma nuclear, la misma afirmación que Tel Aviv hizo en 1984, 2015 y 2019. Sin evidencia sólida alguna, Israel construyó una amenaza a la medida, mientras su ejército seguía disparando contra civiles en Gaza, donde más de 56,000 personas han sido asesinadas por el “faro del mundo libre” en Medio Oriente.
Trump fingió “sorpresa” ante una violación tan grave y flagrante de todas las normas internacionales.
La respuesta de Irán fue rápida. Demostró que el famoso sistema de defensa aérea “Cúpula de Hierro” de Israel es vulnerable. Por primera vez en muchos años, los israelíes sintieron el mismo miedo que los residentes de Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Egipto o Irán, países que Tel Aviv ha atacado brutalmente.
Trump se hizo el desentendido y luego intentó encubrirlo todo. Dijo que Washington decidiría en dos semanas si defender a Israel. Se saltó la cumbre del G-7 el lunes 16 de junio, pero para el sábado 21 de junio ya lanzaba misiles B-2 contra tres presuntas instalaciones nucleares iraníes (Fordow, Natanz e Isfahán). Esta escaramuza innecesaria costó al ejército estadounidense más de 300 millones de dólares. El lunes 23 de junio, Trump declaró la “paz” entre Israel e Irán, pero un documento filtrado del Pentágono reveló que no había evidencia de que se hubiera destruido ningún sitio nuclear en Irán.
El choque militar entre Estados Unidos e Irán se suspendió temporalmente. Trump usó entonces la cumbre de la OTAN para chantajear y presionar a sus aliados europeos para que aumentaran sus presupuestos de defensa. Pero en los últimos tres días concentró su energía en sacar adelante el “Gran y Hermoso Presupuesto”, que amenaza con reavivar la verdadera guerra que puso su presidencia en la cuerda floja.
El martes 1 de julio, el Senado de Estados Unidos aprobó un presupuesto que amenaza con hacer explotar la deuda nacional entre 3.3 y 5.3 billones de dólares, debido al aumento del gasto militar, la reducción de ingresos fiscales y recortes drásticos a la salud, la educación y los programas sociales para poblaciones vulnerables.
“Estamos ante la ley más costosa desde la década de 1960”, declaró la investigadora Jessica Riedl del conservador Manhattan Institute a The New York Times, y advirtió que la deuda podría crecer hasta el doble del tamaño de la economía estadounidense en los próximos 30 años.
El multimillonario Elon Musk rompió su frágil tregua con Trump y prometió que si se aprobaba el presupuesto, financiaría la creación de un nuevo partido político llamado “Partido de Estados Unidos”. Advirtió a los legisladores: “Perderán sus primarias el próximo año aunque sea lo último que haga en esta Tierra”.
A partir del domingo 29 de junio, Musk lanzó una ráfaga de publicaciones en X (antes Twitter) advirtiendo que el presupuesto aprobado comprometería el futuro de la economía estadounidense, apuntalaría la “vieja industria” y recortaría el apoyo a la “industria del futuro”, sobre todo sectores donde Musk tiene grandes inversiones como Tesla, SpaceX y Starlink.
Trump no se pudo contener. La noche del lunes 30 de junio, respondió a su antiguo donante de 300 millones de dólares de 2024:
“Es posible que Elon haya recibido más subsidios que nadie en la historia, por mucho, y sin esos subsidios, Elon probablemente tendría que cerrar su negocio y regresar a Sudáfrica. No más lanzamientos de cohetes, satélites ni producción de autos eléctricos. Nuestro país ahorraría una fortuna. ¡Tanto dinero para ahorrar!”
Por ahora, Musk se mantiene un paso adelante del predecible comportamiento de Trump. Trump acaba de presumir una nueva prisión estilo Alcatraz para migrantes indocumentados. En X, Musk publicó:
“Eliminar los fondos para hacer cumplir las órdenes por desacato de los tribunales federales es el verdadero corazón de este proyecto de ley de gastos.
“En teoría, pretende deportar a inmigrantes ilegales, pero obviamente también abre la puerta a muchos otros abusos del poder presidencial. ¿Debería permitirse esto?”
El setenta por ciento de sus 490,000 votantes en la encuesta dijo “No”. Así, Musk se suma a la protesta “No Kings” contra Trump. Las paradojas de la extrema derecha estadounidense.
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